Avalúo para traslado de dominio (ISAI): qué es, qué se necesita y por qué lo piden

Si vas a comprar, heredar, adjudicar o formalizar la transmisión de una propiedad, es muy probable que te pidan un avalúo para traslado de dominio, también ligado al ISAI (Impuesto sobre Adquisición de Inmuebles). En CDMX, este impuesto lo pagan las personas físicas o morales que adquieren un inmueble o ciertos derechos relacionados con él.

¿Qué es el avalúo para traslado de dominio?

Es el avalúo que se usa para determinar el valor del inmueble con fines fiscales cuando hay una transmisión de propiedad. En CDMX, el Código Fiscal señala que para calcular el ISAI se toma como base el valor más alto entre el valor de adquisición, el valor catastral y el valor comercial que resulte del avalúo.

¿Qué se necesita?

En la práctica, para la declaración del ISAI en CDMX se piden, entre otros elementos:

  • Avalúo vigente
  • Datos del adquirente y del enajenante
  • Ubicación del inmueble
  • Datos de la escritura
  • Datos del perito valuador
  • Documentación que acredite la propiedad

El instructivo oficial también pide acompañar el anexo de ISAI y la relación de declaraciones y comprobantes de pago de predial y agua de los últimos 5 años.

¿Por qué lo piden?

Porque la autoridad necesita una base técnica y verificable para calcular el impuesto y evitar que la operación se declare con un valor menor al que realmente corresponde. Por eso, el avalúo debe ser practicado por personas registradas o autorizadas por la autoridad fiscal, y los fedatarios deben verificar que esté vigente y firmado por quien sí puede emitirlo.

Lo más importante que debes recordar

El avalúo para traslado de dominio no es un simple estimado comercial, es una pieza fiscal clave dentro de la declaración del ISAI. En CDMX, además, el sistema oficial vincula directamente los avalúos, los notarios y las declaraciones ISAI, lo que muestra que su función es sustentar formalmente el cálculo del impuesto.

Un avalúo de este tipo te lo piden para cobrar correctamente el impuesto sobre la adquisición del inmueble, con base en un valor defendible y documentado. Si el trámite se va a formalizar ante notario, conviene revisar desde el inicio que el avalúo esté vigente y emitido por un perito autorizado, para evitar retrasos, diferencias de impuesto o correcciones posteriores.